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Leandro Nazarre cuestionó al sindicalismo y reclamó una renovación: “La sociedad nos pide otra cosa”

El secretario general de SUTCAPRA, Leandro Nazarre, pasó por Sirivinsky Stream, el programa de El Sindicato, y realizó un profundo análisis sobre la situación de los trabajadores, los cambios en la actividad nocturna y el vínculo entre las organizaciones gremiales y sus representados. También cuestionó la falta de diálogo del Gobierno nacional y planteó la necesidad de transformar las estructuras sindicales.

El secretario general de SUTCAPRA, Leandro Nazarre, fue entrevistado en Sirivinsky Stream, el espacio de El Sindicato, donde repasó el recorrido de la organización que representa a los trabajadores de control de admisión y permanencia y analizó los principales desafíos que enfrenta actualmente el movimiento obrero.

La conversación atravesó distintos temas: desde el origen del gremio y la profesionalización de una actividad históricamente informal hasta la crisis de la noche, el impacto de las nuevas formas de entretenimiento, la reforma laboral y la relación entre el Gobierno y los sindicatos.

Pero uno de los ejes más fuertes de la entrevista fue la autocrítica hacia el propio sindicalismo. Nazarre sostuvo que las organizaciones continúan siendo necesarias para defender los derechos laborales, aunque consideró que buena parte de sus dirigentes perdió contacto con las nuevas demandas sociales.

Una experiencia personal que terminó en la creación de un sindicato

Nazarre contó que su llegada al sindicalismo no fue algo que hubiera planificado. Antes de ocupar la Secretaría General de SUTCAPRA trabajaba como controlador de admisión y permanencia.

Durante esa etapa sufrió un violento episodio mientras desarrollaba sus tareas. Una pelea terminó con un golpe en la cabeza provocado por un candado y debió ser trasladado al Hospital San Martín.

Aquella experiencia se sumó a las condiciones laborales que atravesaban los trabajadores de la actividad y terminó impulsándolo a involucrarse en la organización colectiva.

El objetivo, explicó, fue desde el comienzo formalizar el trabajo, profesionalizar la actividad y cambiar la percepción social sobre quienes desempeñan esas funciones.

Con el tiempo, el sindicato logró avanzar en el reconocimiento legal de la actividad y en la incorporación de distintas jurisdicciones al marco regulatorio.

De la informalidad al reconocimiento profesional

Uno de los principales cambios que destacó Nazarre fue la transformación de una actividad que durante años estuvo asociada a la informalidad.

El dirigente remarcó que quienes trabajan en boliches, recitales y distintos eventos son trabajadores y deben contar con derechos, capacitación y garantías laborales.

En ese sentido, la construcción de SUTCAPRA tuvo como uno de sus objetivos centrales dejar atrás la idea de que se trataba simplemente de personas encargadas de “vigilar” una puerta.

La profesionalización del sector también buscó mejorar las condiciones de quienes realizan esas tareas y establecer reglas claras para empleadores y trabajadores.

La noche cambió y también cambió el trabajo

Durante la entrevista, Nazarre explicó que la actividad nocturna atraviesa una transformación profunda.

El modelo tradicional de las grandes discotecas perdió terreno frente a los bares, las fiestas privadas y nuevos formatos de entretenimiento. La pandemia también aceleró cambios en los hábitos sociales.

A esto se suma la situación económica. El costo de una salida tradicional —transporte, entrada y consumo— se volvió cada vez más difícil de afrontar para muchos jóvenes.

Sin embargo, Nazarre señaló que la necesidad de encontrarse y divertirse continúa vigente y se expresa en otros espacios.

El crecimiento de las fiestas privadas genera, a su vez, nuevos desafíos para la regulación y para la registración de los trabajadores que participan de esos eventos.

Un régimen especial para una actividad que se transformó

Frente a esta nueva realidad, el titular de SUTCAPRA explicó que el gremio analiza desde hace tiempo la posibilidad de establecer un régimen laboral específico para quienes trabajan en fiestas y eventos particulares.

La propuesta apunta a contemplar las características particulares de una actividad que muchas veces se desarrolla de manera eventual.

Sin embargo, Nazarre manifestó dudas respecto de las posibilidades de avanzar con este tipo de iniciativas bajo el actual escenario político nacional.

Críticas al Gobierno y falta de diálogo

El dirigente fue crítico con la relación entre el Gobierno nacional y las organizaciones sindicales.

Según relató, desde SUTCAPRA solicitaron audiencias para abordar la situación de los trabajadores, pero encontraron dificultades para establecer canales de diálogo.

Nazarre cuestionó especialmente el rumbo de las políticas laborales y puso en duda que las modificaciones impulsadas desde el Gobierno hayan conseguido reducir la informalidad.

En ese sentido, planteó que una reforma que busca beneficiar al sector empresario no necesariamente garantiza por sí misma la creación de empleo registrado.

Para el dirigente, el problema continúa siendo la falta de trabajadores incorporados plenamente al sistema laboral, con aportes jubilatorios, obra social y derechos establecidos.

Una mirada crítica sobre los propios dirigentes

Más allá de sus cuestionamientos al Gobierno, Nazarre puso el foco sobre la situación interna del sindicalismo.

El secretario general de SUTCAPRA reconoció que existe una distancia importante entre los trabajadores y muchos de sus representantes.

Durante la entrevista mencionó estudios que reflejan una contradicción: los trabajadores continúan considerando necesarias a las organizaciones sindicales, pero tienen una percepción muy negativa de una parte importante de sus dirigentes.

Para Nazarre, esa situación no puede ser ignorada.

La conclusión es contundente: si los sindicatos quieren recuperar legitimidad, también tienen que revisar sus propias prácticas.

“La sociedad nos pide otra cosa”

Uno de los conceptos centrales que dejó el dirigente fue la necesidad de adaptar las organizaciones a una sociedad que cambió.

Nazarre consideró que no es posible interpelar a las nuevas generaciones de la misma manera que se hacía décadas atrás.

Los jóvenes tienen otras formas de informarse, comunicarse y participar políticamente. Las estructuras tradicionales, sostuvo, deben comprender ese fenómeno si pretenden recuperar protagonismo.

En ese marco, reclamó nuevas formas de conducción y mayor renovación de los cuadros sindicales.

El poder sindical y la pérdida de contacto con las bases

Nazarre también cuestionó la permanencia indefinida de algunos dirigentes al frente de las organizaciones.

A su entender, la falta de renovación puede impedir que nuevos cuadros tengan la posibilidad de formarse y asumir responsabilidades.

“No está mal el ascenso social”, planteó durante la conversación, pero advirtió que el problema aparece cuando el dirigente deja de reconocer las condiciones y necesidades de quienes representa.

El sindicalismo, sostuvo, debe conservar la sensibilidad respecto de los trabajadores y evitar que la dirigencia termine funcionando como una estructura separada de sus propias bases.

ART: un debate sobre los conflictos de intereses

Otro de los temas que generó un fuerte intercambio durante el programa fue el funcionamiento de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART).

Nazarre planteó interrogantes sobre las posibles incompatibilidades cuando dirigentes sindicales participan simultáneamente de estructuras vinculadas a la administración de riesgos laborales.

Según su análisis, puede aparecer un conflicto de intereses cuando quien tiene que defender al trabajador también tiene intereses económicos vinculados con la cobertura de esos mismos trabajadores.

El dirigente consideró que estas situaciones deberían ser discutidas abiertamente dentro del movimiento sindical.

“Se acabó la discusión”

Para Nazarre, uno de los principales problemas actuales de las organizaciones gremiales es la falta de debate interno.

Defendió el funcionamiento de las comisiones directivas como ámbitos donde deben discutirse las decisiones y las estrategias de cada sindicato.

En su mirada, el secretario general no debería concentrar todas las decisiones, sino coordinar una estructura en la que cada área tenga responsabilidades concretas.

La conducción colectiva, sostuvo, permitiría fortalecer las organizaciones y evitar que los sindicatos dependan exclusivamente de una persona.

Formar nuevos dirigentes para garantizar el futuro

El titular de SUTCAPRA también destacó la necesidad de generar nuevos cuadros sindicales.

Consideró que ningún dirigente puede dominar por sí solo todas las cuestiones que atraviesan a una organización moderna: legislación laboral, acción social, administración, negociación colectiva y representación política, entre otras áreas.

Por eso, defendió la capacitación permanente y la formación de nuevos dirigentes.

El desafío, según su mirada, es evitar que los sindicatos queden atados a estructuras personalistas y garantizar que puedan continuar funcionando más allá de quienes circunstancialmente ocupen los cargos de conducción.

Un sindicalismo que necesita recuperar la confianza

La entrevista de Leandro Nazarre en Sirivinsky Stream dejó planteado un escenario complejo para el movimiento obrero.

Por un lado, el dirigente reivindicó la necesidad de sindicatos fuertes para defender los derechos laborales frente a un mercado de trabajo marcado por la informalidad y la precarización.

Pero, al mismo tiempo, sostuvo que las propias organizaciones deben revisar sus estructuras, prácticas y formas de representación.

Para Nazarre, el desafío del sindicalismo no consiste únicamente en resistir las políticas laborales del Gobierno, sino también en recuperar la confianza de los trabajadores.

En definitiva, su planteo apunta a una renovación que permita que los gremios vuelvan a estar más cerca de sus bases y puedan responder a una sociedad que, como resumió durante la entrevista, “pide otra cosa”.