Jorge García Abdelnur, presidente de la Federación Argentina de Librerías y referente de La Normal de La Plata, analizó en Sirivinsky Stream la situación de las librerías independientes, el debate por la Ley 25.542 y la caída de las ventas. “Si hay un comercio que está complicado, hay que darle una mano para que no baje la persiana”, sostuvo.
El debate por el futuro de las librerías independientes volvió a ocupar el centro de la escena durante una entrevista realizada en Sirivinsky Stream, donde Jorge García Abdelnur, CEO de La Normal Libros, presidente de la Federación Argentina de Librerías y Papelerías y vicepresidente de la Cámara de Librerías de La Plata, analizó la situación del sector y cuestionó la posibilidad de avanzar con la derogación de la Ley 25.542.
La norma, sancionada en 2001 y promulgada en 2002, establece un precio uniforme de venta al público para los libros. Es decir, son los editores, importadores o representantes quienes fijan el precio de referencia que debe regir para el consumidor final.
Durante la entrevista con Mario Ciancaglini en el programa de INFOLAPLATA, García Abdelnur explicó que la ley surgió luego de una fuerte crisis para el sector librero. Según recordó, entre 2000 y 2001 se produjo el cierre de numerosas librerías y la industria comenzó a buscar mecanismos para evitar que las grandes cadenas y otros actores con mayor capacidad financiera pudieran competir mediante fuertes descuentos.
“Compitamos. Brindá mejor servicio, brindá la parte cultural que brindamos las librerías independientes. Pero no me compitas con algo básico que es el precio”, planteó.
Qué establece la Ley 25.542
La legislación establece que los libros deben tener un precio uniforme de venta al público, con determinadas excepciones y descuentos específicos. La normativa contempla, entre otros casos, libros antiguos, usados, de colección, descatalogados o determinadas ventas institucionales.
Para García Abdelnur, mantener ese esquema permite que una librería independiente pueda competir en condiciones diferentes frente a grandes cadenas o plataformas con una mayor capacidad de negociación.
El dirigente sostuvo que el debate no debería centrarse únicamente en el precio final del libro, sino también en el impacto que tiene la estructura comercial sobre todo el ecosistema editorial.
“¿Qué desaparece con una librería? Autores, pequeñas editoriales, ilustradores, maquetadores, editores, correctores”, señaló durante la entrevista.
El planteo coincide con uno de los principales argumentos expresados por entidades del sector durante el debate abierto en 2026: que la eliminación del precio uniforme podría favorecer una mayor concentración de las ventas en grandes actores.
El antecedente de Inglaterra
Uno de los ejemplos utilizados por García Abdelnur para explicar su posición fue el caso británico.
Según relató, Inglaterra eliminó en 2005 un sistema similar al precio único y posteriormente se produjo un proceso de fuerte competencia entre cadenas y librerías independientes. El dirigente aseguró que, de acuerdo con un estudio que analizó, el proceso terminó favoreciendo la concentración del mercado.
“Las librerías más lejanas en Inglaterra empiezan a desaparecer. ¿Qué desaparece con una librería? Autores, pequeñas editoriales, ilustradores, maquetadores, editores, correctores”, explicó.
El argumento central de García Abdelnur es que una eventual reducción de precios puede tener consecuencias sobre la estructura del mercado si las pequeñas librerías no consiguen sostenerse.
Una crisis que también se siente en las ventas
Más allá de la discusión regulatoria, el sector enfrenta una caída en el consumo.
Durante la entrevista, el presidente de la Federación Argentina de Librerías y Papelerías contó que la entidad realizó un relevamiento entre librerías y estimó una caída del 41,5% en términos reales durante los últimos tres años, además de una reducción del 25% en la cantidad de ejemplares vendidos, según los datos presentados durante la conversación.
El dato que aparece como contracara es que, de acuerdo con el relevamiento mencionado, la cantidad de operaciones se mantuvo relativamente estable: los clientes continúan concurriendo a las librerías, pero compran menos ejemplares.
“Los clientes, los lectores están ahí, son los mismos, pero no pueden comprar”, explicó García Abdelnur, quien vinculó esa situación con la pérdida de poder adquisitivo y el incremento de los costos fijos de los comercios.
Fletes, costos y una cadena de pagos cada vez más complicada
El escenario se vuelve todavía más complejo para las librerías del interior. García Abdelnur contó que recibió testimonios de comerciantes que llegan a pagar por el flete un monto similar al alquiler del local.
También señaló que los costos de comercialización a través de plataformas digitales dificultan la rentabilidad de las librerías, mientras que las editoriales pueden optar en algunos casos por vender directamente al consumidor.
A esto se suma, según describió, una situación de falta de liquidez que llevó a algunos libreros a sostener sus negocios con ahorros personales u otros ingresos.
“Hoy muchos libreros están subvencionando la librería porque está negativo”, afirmó.
Reclaman medidas específicas para sostener las librerías
Frente a esta situación, García Abdelnur señaló que el sector mantiene conversaciones con representantes legislativos para impulsar medidas de asistencia.
Entre las alternativas mencionadas aparecen una tarifa diferencial para los envíos de libros a través del Correo Argentino, líneas de crédito y otras herramientas destinadas a que las librerías puedan recomponer su capacidad de compra.
El objetivo, explicó, es atender una problemática que excede el precio de venta y alcanza a toda la cadena comercial.
Una pelea que volvió a instalarse en 2026
La discusión por la Ley 25.542 tuvo un nuevo capítulo durante 2026, cuando el Gobierno nacional impulsó un paquete de desregulación que contemplaba la eliminación de la norma. El proyecto generó una fuerte reacción entre editores, escritores y libreros.
El debate no es nuevo: la derogación de la ley ya había sido incluida originalmente en el proyecto de Ley Bases, aunque finalmente quedó fuera del texto aprobado por el Congreso.
En agosto, distintas informaciones periodísticas señalaron que el Gobierno había decidido dejar en suspenso el tratamiento de la derogación, luego de la reacción generada dentro del sector editorial y librero.
Para García Abdelnur, el camino debería ser otro: revisar aquellos aspectos de la legislación que puedan haber quedado desactualizados, pero sin eliminar el principio central del precio uniforme.
“Habrá que actualizarla, pero no es el momento”, sostuvo.
La discusión, en definitiva, no pasa solamente por cuánto cuesta un libro. Para el sector librero, lo que está en juego es también qué tipo de mercado editorial queda después de la desregulación: uno con más competencia entre pequeños y grandes actores o uno con mayor concentración comercial.
Una librería también es cultura
García Abdelnur, cuarta generación de libreros de La Normal, una librería fundada en La Plata en 1892, también puso el foco en el rol cultural de estos espacios.
Durante la entrevista destacó el crecimiento del interés de las nuevas generaciones por el libro físico y la construcción de bibliotecas personales entre adolescentes y jóvenes.
En ese contexto, defendió la necesidad de sostener las librerías como espacios que exceden la venta de ejemplares: lugares de encuentro, promoción de la lectura y circulación de autores y editoriales.
“La imaginación va mucho más allá”, resumió durante la conversación.
El debate por la Ley 25.542 vuelve así a poner sobre la mesa una discusión que excede al comercio: cómo garantizar que el libro siga siendo accesible y que la diversidad de autores, editoriales y librerías tenga espacio dentro del mercado argentino.











