En un nuevo programa de SER INDUSTRIA, por SIRIVINSKY STREAM, con la conducción de Darío Ríos, se analizaron las oportunidades que ofrece la Zona Franca de La Plata para impulsar las exportaciones y el complejo escenario que atraviesa la industria nacional. Participaron Natalia Massaccesi, especialista en Comercio Exterior, y Horacio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, quien advirtió sobre el impacto de las importaciones, la caída del consumo y el cierre de fábricas.
La competitividad, el comercio exterior y la pérdida de actividad industrial fueron algunos de los ejes centrales de una nueva emisión de SER INDUSTRIA, el ciclo que se transmite por SIRIVINSKY STREAM bajo la conducción de Darío Ríos.
Durante el programa, la especialista en Comercio Exterior Natalia Massaccesi explicó cómo funciona la Zona Franca de La Plata, qué herramientas ofrece para las empresas y cuáles son las limitaciones de su régimen. Más adelante, el diálogo se centró en la situación de la industria del calzado, a partir del diagnóstico de Horacio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado.
Zona Franca de La Plata: una herramienta para exportar y reducir costos
En su participación, Natalia Massaccesi explicó que la Zona Franca constituye un espacio extraduanero en el que la mercadería puede ingresar bajo un régimen particular, sin el pago inmediato de los tributos correspondientes a la importación, y permanecer allí hasta que se defina su destino.
La especialista señaló que los productos y las materias primas pueden ingresar desde el exterior o desde el mercado interno para ser sometidos a procesos de transformación y posterior exportación. De esta manera, la herramienta puede ofrecer alternativas para las empresas que buscan desarrollar operaciones de comercio exterior sin afrontar desde el comienzo toda la carga impositiva asociada a la nacionalización de mercadería.
Massaccesi remarcó que la Zona Franca no es una solución automática para todos los problemas de la actividad económica, sino un instrumento que debe conocerse y utilizarse de acuerdo con las necesidades de cada operación.
En ese marco, también destacó que las empresas radicadas como usuarias pueden acceder a beneficios para incorporar bienes de capital destinados a sus actividades dentro del predio, como maquinaria y equipamiento de trabajo.
Las limitaciones del régimen y el potencial de crecimiento
Uno de los puntos señalados durante la entrevista fue la diferencia entre el régimen de la Zona Franca de La Plata y el de General Pico, en La Pampa.
Según explicó Massaccesi, la normativa de la Zona Franca de La Plata no contempla la posibilidad de introducir al mercado interno los productos elaborados dentro del predio, una alternativa que sí existe en el caso de General Pico. La especialista lamentó que esa modificación no haya prosperado, pese a que fue planteada ante distintos ámbitos legislativos.
La posibilidad de ampliar las actividades permitidas, sostuvo, podría abrir nuevas oportunidades para la producción y la generación de empleo.
La conversación también abordó el uso de la Zona Franca como espacio de almacenamiento en un contexto en el que los importadores enfrentan dificultades para afrontar el costo de nacionalizar grandes volúmenes de mercadería. Massaccesi explicó que este mecanismo permite mantener los productos dentro del predio y nacionalizarlos de manera gradual, de acuerdo con las necesidades comerciales.
La mercadería puede estar disponible para su retiro en plazos breves una vez realizados los procedimientos correspondientes, lo que permite a las empresas administrar mejor sus existencias y sus desembolsos.
Durante el programa también se mencionó una jornada prevista para el 12 de noviembre en la Universidad del Este, donde se abordarán temas vinculados con el comercio exterior y las herramientas disponibles para las empresas.
Industria del calzado: importaciones, caída del consumo y cierres de fábricas
La segunda parte del programa tuvo como protagonista a Horacio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, quien describió un panorama complejo para las empresas del sector.
Al responder las preguntas de Darío Ríos, Moschetto sostuvo que las actividades intensivas en mano de obra, como el calzado, la indumentaria, el sector textil y la marroquinería, atraviesan una situación especialmente difícil.
Entre los factores que identificó se encuentran el aumento de las importaciones, el ingreso de mercadería de contrabando, las compras a través de plataformas digitales y, principalmente, la caída del consumo.
Según su diagnóstico, la acumulación de productos en el mercado generó un escenario en el que la oferta supera la capacidad de absorción de los consumidores. Esa situación afecta a toda la cadena: proveedores, fabricantes y comercios.
“Hoy toda la cadena está en una situación de riesgo”, advirtió Moschetto al describir las dificultades que enfrentan las empresas.
El dirigente también señaló que numerosos comercios recurren a liquidaciones para sostener sus ingresos y afrontar gastos corrientes, como alquileres, servicios y salarios. En muchos casos, explicó, ya no se trata de promociones de temporada, sino de estrategias para intentar mantener abiertos los negocios.
El contraste con otras crisis económicas
Durante la entrevista, Moschetto comparó el escenario actual con las crisis de 2001 y 2016. Si bien reconoció que en esos períodos también hubo una fuerte presión de las importaciones sobre la producción nacional, consideró que la situación actual presenta una combinación más amplia de dificultades.
A diferencia de otros momentos, sostuvo, la caída del consumo afecta de manera simultánea a los fabricantes, los proveedores y los comercios. El problema, además, excede al calzado y alcanza a otros rubros de la economía.
El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado puso el foco en el deterioro del poder adquisitivo y en las dificultades de las familias para cubrir sus necesidades básicas. En ese contexto, la compra de calzado para adultos y chicos queda condicionada por la necesidad de priorizar gastos como la alimentación, el alquiler, la educación y la salud.
Costos, competitividad y empleo en la industria nacional
Moschetto también alertó sobre el impacto de los costos de producción, la carga impositiva y la logística en la competitividad de las fábricas argentinas.
En relación con las importaciones provenientes de China, mencionó la medida antidumping que alcanza al sector y manifestó su preocupación por la posibilidad de que deje de regir. Según sostuvo, una eventual caída de esa protección podría agravar las dificultades de los fabricantes locales.
Como ejemplo de la contracción de la actividad, describió cierres de establecimientos y reducciones de personal en distintas localidades. Entre los casos que mencionó figuran fábricas de Chivilcoy, Coronel Suárez, Eldorado y Las Flores, con pérdidas de puestos de trabajo y estructuras productivas que se redujeron respecto de sus niveles históricos.
Frente a ese panorama, planteó que la industria debe buscar alternativas para diferenciarse, a partir de la calidad de las materias primas nacionales —en particular, el cuero—, el diseño y la apertura de nuevos mercados externos.
Sin embargo, advirtió que avanzar hacia las exportaciones no resulta sencillo mientras persistan las dificultades de competitividad y los costos que afronta la producción local.
Comercio exterior y producción: los desafíos que quedan abiertos
Las entrevistas de SER INDUSTRIA expusieron dos dimensiones de un mismo desafío económico: por un lado, la necesidad de aprovechar herramientas como la Zona Franca de La Plata para facilitar operaciones de comercio exterior; por otro, las dificultades que atraviesa la industria nacional para sostener la producción y el empleo en un contexto de importaciones crecientes y consumo debilitado.
Mientras Natalia Massaccesi puso el acento en el conocimiento y la utilización de los instrumentos aduaneros disponibles, Horacio Moschetto describió las consecuencias que la coyuntura tiene sobre las fábricas, los comercios y los trabajadores.











