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Grupo Mitre apuesta al reciclaje y la tecnología para transformar la industria de la demolición

En una entrevista con Darío Ríos, conductor de Ser Industria, por Sirivinsky Stream, María Sol Rena, responsable de Triple Impacto de Grupo Mitre, explicó cómo la economía circular, la innovación tecnológica y la trazabilidad de los residuos están modificando los procesos de demolición. La empresa, que cuenta con certificación de Empresa B desde 2020, impulsa la recuperación de materiales e incorpora maquinaria robótica para mejorar la seguridad laboral.

La demolición de edificios y estructuras industriales genera grandes volúmenes de residuos que, sin un tratamiento adecuado, terminan desaprovechados. Frente a ese escenario, Grupo Mitre desarrolló un modelo de trabajo que combina tecnología, reciclaje y gestión ambiental para recuperar materiales y reducir el impacto de las obras.

Así lo explicó María Sol Rena, responsable de Triple Impacto de la compañía, durante una entrevista con Darío Ríos, conductor de Ser Industria, el programa de actualidad industrial y empresarial de Sirivinsky Stream. Durante la conversación, la especialista repasó la evolución de la empresa, las inversiones realizadas para avanzar hacia una producción más sustentable y los desafíos que todavía enfrenta el sector para incorporar estas prácticas de manera generalizada.

Grupo Mitre es una empresa familiar con cuatro décadas de trayectoria en Argentina. Desde 2020 cuenta con la certificación de Empresa B y trabaja bajo normas internacionales de gestión. Según detalló Rena, la incorporación de estos estándares permitió profesionalizar una actividad que todavía tiene importantes desafíos en materia de sustentabilidad.

De los escombros a la economía circular

Uno de los ejes centrales del modelo de Grupo Mitre es la recuperación de materiales desde la planificación de cada demolición. Antes de comenzar los trabajos, la empresa identifica qué elementos pueden reutilizarse y define si serán procesados en su propia planta de reciclaje o si el cliente optará por recuperarlos directamente en la obra.

Para esa tarea, la compañía incorporó trituradoras móviles capaces de procesar escombros y separar sus componentes. A través de estos equipos, los residuos de construcción y demolición se trituran y limpian para obtener materiales como arena, piedra y metales, que pueden volver a utilizarse.

Rena explicó que la recuperación no responde únicamente a una decisión ambiental. También puede representar una ventaja económica para los clientes, ya que reduce la necesidad de comprar materias primas nuevas y disminuye los traslados de camiones.

“Si el cliente está de acuerdo en reutilizar su propio residuo como parte de la obra, cierra por todos lados”, señaló durante la entrevista con Darío Ríos, al destacar los beneficios operativos y económicos de la economía circular.

La experiencia internacional fue clave para impulsar este esquema. Según contó, en países de Europa y Estados Unidos el reciclaje de residuos de construcción y demolición está ampliamente incorporado a las prácticas del sector y, en determinados proyectos, forma parte de las exigencias técnicas de las obras.

Una planta que procesa más de 120.000 toneladas

La estrategia de reciclaje de Grupo Mitre se consolidó con la puesta en marcha de su propia planta, ubicada en Hurlingham. En funcionamiento desde 2023, el predio ocupa más de tres hectáreas y, de acuerdo con los datos aportados por Rena, durante el año pasado procesó más de 120.000 toneladas de materiales, entre áridos, tierra y chatarra.

La planta también comenzó a recibir residuos de terceros, ampliando su alcance más allá de las demoliciones realizadas por la propia empresa.

Entre los antecedentes destacados, Rena mencionó un trabajo realizado en 2021 en el Puerto de Buenos Aires, donde se reciclaron más de 30.000 toneladas de material en el mismo lugar de la obra. El procedimiento permitió reutilizar el hormigón y reducir los traslados necesarios para su tratamiento.

La compañía también desarrolló trabajos en el Aeroparque Jorge Newbery y en el Autódromo, además de intervenir en proyectos de gran escala en distintos puntos del país.

Para el recupero de chatarra, Grupo Mitre estableció alianzas con otras empresas del sector siderúrgico, que permiten canalizar esos materiales hacia procesos industriales de reutilización.

Trazabilidad y gestión ambiental: el diferencial de las obras

Durante la entrevista en Ser Industria, Rena remarcó que uno de los aspectos centrales del servicio es garantizar la trazabilidad de los residuos. Esto implica conocer qué materiales se generan, cómo se transportan y cuál es su destino final.

En ese sentido, la planta cuenta con una balanza industrial que permite registrar los movimientos de los camiones y documentar el ingreso y egreso de los materiales. Cuando intervienen terceros o se trata de residuos peligrosos, la empresa recurre a operadores especializados y a la documentación correspondiente.

El objetivo es que los clientes dispongan de información verificable sobre la gestión de los residuos y el impacto ambiental de sus obras.

La compañía también mide la huella de carbono y ofrece herramientas para informar y compensar las emisiones asociadas a los proyectos. Este tipo de prestaciones representa un diferencial para industrias, puertos, aeropuertos y empresas que deben cumplir con mayores exigencias ambientales.

Sin embargo, Rena reconoció que todavía existe una dificultad para que el mercado valore económicamente estas prácticas. Cuando las cotizaciones se comparan exclusivamente por precio, las inversiones en tecnología, reciclaje y gestión responsable pueden quedar relegadas frente a alternativas más económicas que no necesariamente ofrecen las mismas garantías.

“Todavía nos cuesta que el cliente no vea solo el precio cuando ve nuestras cotizaciones”, explicó.

En ese contexto, sostuvo que el desafío pasa por consolidar una cartera de clientes que comprenda el valor de la trazabilidad y de una gestión integral de los residuos.

Robots para trabajar en espacios complejos y reducir riesgos

La innovación tecnológica es otro de los pilares de la empresa. Desde 2015, Grupo Mitre incorporó trituradoras para el reciclaje de materiales y posteriormente sumó robots de demolición de origen sueco, de la marca Brock.

Estos equipos son telecomandados y están disponibles en diferentes tamaños, lo que permite utilizarlos en espacios reducidos o en estructuras donde la maquinaria convencional no puede operar con facilidad.

Rena señaló que los robots resultaron especialmente útiles en trabajos realizados en el estadio Monumental, donde los tiempos disponibles para intervenir debían coordinarse con los eventos y espectáculos programados.

También son herramientas importantes en demoliciones posteriores a incendios o derrumbes. Al poder operarse a distancia, permiten avanzar sobre estructuras inestables sin exponer directamente a los trabajadores a determinadas situaciones de riesgo.

La empresa incorporó, además, minicargadoras y carretillas eléctricas que reducen el esfuerzo físico del personal. A eso se suma el reemplazo de martillos neumáticos por eléctricos, más livianos y con menores niveles de ruido y vibración, según explicó la entrevistada.

La incorporación de estos equipos, sostuvo, no apunta a reemplazar la experiencia de los trabajadores, sino a mejorar sus condiciones de trabajo. Para operar la nueva maquinaria, la compañía capacitó a su propio personal.

Gabriela Matia y la incorporación de mujeres a las obras

Durante la conversación con Darío Ríos, también surgió la experiencia de Gabriela Matia, quien se convirtió en maquinista de robots de demolición dentro de la empresa. Su recorrido comenzó cuando llegaron los primeros equipos y fue necesario formar operadores para utilizarlos.

Matia, que se desempeñaba como técnica en seguridad e higiene, aceptó el desafío de aprender a manejar las máquinas y posteriormente amplió sus conocimientos a otros equipos.

Rena destacó su trayectoria y la importancia de visibilizar a mujeres que ocupan funciones operativas en la construcción, como la conducción de maquinaria pesada, camiones y la participación en jefaturas de obra.

La experiencia se inscribe en una transformación más amplia de una actividad históricamente asociada a la presencia masculina, donde la capacitación y el acceso a nuevas tecnologías también pueden abrir oportunidades laborales.

Inversión sostenible sin incentivos específicos

Consultada sobre los beneficios públicos que recibe la empresa por sus inversiones ambientales, Rena explicó que Grupo Mitre logró acceder a financiamiento sostenible a partir de su certificación y del desarrollo de su planta de reciclaje.

No obstante, señaló que la incorporación de maquinaria eléctrica y de tecnologías orientadas a reducir el impacto ambiental no siempre encuentra incentivos específicos, como descuentos o beneficios impositivos que reconozcan esas inversiones.

La entrevistada consideró que esa situación constituye uno de los desafíos para las empresas que buscan avanzar hacia modelos productivos más sustentables, especialmente cuando deben afrontar los costos de importación y equipamiento.

En su visión, la sustentabilidad requiere una decisión empresarial de largo plazo y clientes dispuestos a reconocer el valor de estos servicios más allá del precio inicial.

El desafío de cambiar la cultura de la demolición

Hacia el cierre de la entrevista en Ser Industria, Darío Ríos y la invitada repasaron una intervención de Grupo Mitre en La Plata, luego de un incendio ocurrido el año anterior, en un inmueble donde había funcionado una estación de servicio y que también estaba vinculado a un depósito de electrodomésticos.

El caso permitió poner en perspectiva la importancia de contar con equipos especializados para intervenir en estructuras afectadas por siniestros, donde la seguridad y la evaluación de los materiales resultan fundamentales.

La conversación también dejó planteada la necesidad de extender las prácticas de recuperación a obras de menor escala. Aunque las grandes industrias pueden requerir soluciones integrales de reciclaje, la separación de materiales y la reutilización también pueden comenzar en una vivienda particular, desde el momento en que se decide demoler o reformar.

La experiencia de Grupo Mitre muestra que la demolición puede dejar de ser una actividad centrada exclusivamente en retirar estructuras para convertirse en una etapa de recuperación de recursos. La combinación de planificación, tecnología y trazabilidad permite reducir residuos, optimizar costos y mejorar las condiciones de trabajo.

El desafío, según se desprendió del diálogo entre María Sol Rena y Darío Ríos en Ser Industria, por Sirivinsky Stream, es que estas prácticas dejen de ser un diferencial de algunas empresas y se conviertan progresivamente en un estándar para toda la industria de la construcción.