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Juan José Carbajales analizó el futuro energético de Argentina en Ser Industria

En el marco del Congreso Productivo que se desarrolla en el Pasaje Dardo Rocha de La Plata, el programa Ser Industria, por Sirivinsky Stream, entrevistó al especialista en petróleo y gas Juan José Carbajales, quien trazó un extenso diagnóstico sobre la situación energética argentina y las oportunidades que abre Vaca Muerta.

Carbajales, ex subsecretario de Hidrocarburos de la Nación, investigador del área de petróleo y gas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y titular de la consultora Paspartú, sostuvo que el actual escenario energético argentino es el resultado de un proceso que lleva más de una década.

El especialista recordó que la industria hidrocarburífera argentina tiene más de un siglo de historia y atravesó distintas etapas, desde el desarrollo de las primeras explotaciones en Comodoro Rivadavia, pasando por las distintas cuencas productivas, hasta la privatización de YPF y el posterior regreso de la empresa al control estatal.

En ese recorrido, ubicó a Vaca Muerta como el gran punto de inflexión.

Según explicó, aunque la formación geológica es conocida desde hace décadas, recién a partir de los avances tecnológicos de la última década comenzó a ser posible extraer hidrocarburos de manera comercialmente competitiva.

Para Carbajales, la recuperación del control estatal de YPF en 2012 fue determinante para asumir el riesgo inicial y desarrollar el conocimiento necesario sobre la formación.

“Para mí es inescindible esa decisión de gobierno nacional de retomar un instrumento de política pública con YPF bajo control estatal y la decisión de ir a Vaca Muerta”, sostuvo durante la entrevista.

El especialista destacó además el acuerdo entre YPF y Chevron para el desarrollo de Loma Campana, una etapa que permitió profundizar el conocimiento sobre el comportamiento productivo de la formación.

El 70% del petróleo y del gas ya proviene de Vaca Muerta

Uno de los datos centrales aportados durante la entrevista fue el peso que alcanzaron los recursos no convencionales en la matriz energética argentina.

Carvajales señaló que alrededor del 70% del petróleo y del gas producido en el país ya proviene de los recursos no convencionales de Vaca Muerta.

Para el especialista, esto modificó completamente el escenario energético nacional y convirtió a la formación neuquina en una realidad productiva de enorme escala.

También remarcó que Argentina pasó de depender fuertemente de las importaciones energéticas a convertirse en exportadora neta de energía.

La transformación también se refleja en la balanza comercial energética. Según los datos mencionados durante el programa, Argentina pasó de registrar un déficit energético cercano a los 6.000 millones de dólares a un superávit de aproximadamente 7.800 millones de dólares, con proyecciones que podrían llevarlo a entre 10.000 y 12.000 millones de dólares.

“Argentina tiene un nuevo sector productivo y exportador”, resumió.

El desafío ahora es exportar más y construir infraestructura

El próximo paso, de acuerdo con el análisis realizado en Ser Industria, es aumentar la capacidad de evacuación y transporte de los hidrocarburos.

El petróleo de Vaca Muerta ya tiene un fuerte componente exportador, mientras que el gas natural comienza a abrir una nueva etapa.

Actualmente, Argentina exporta gas por gasoducto a Chile, mientras busca ampliar sus ventas hacia Brasil y avanzar en la exportación de gas natural licuado (GNL).

Para Carbajales, allí aparece uno de los principales desafíos de los próximos años: construir la infraestructura necesaria para transformar los recursos disponibles en divisas y desarrollo económico.

La discusión no pasa únicamente por extraer más hidrocarburos, sino por determinar qué parte de esa riqueza puede quedar dentro del entramado productivo argentino.

El “lado B” de Vaca Muerta: las cuencas maduras

Pero el especialista también puso sobre la mesa una problemática que suele quedar detrás del boom de Vaca Muerta: la situación de las cuencas convencionales.

Carvajales advirtió que existen áreas productivas históricas que atraviesan un proceso de declinación, especialmente en el Golfo San Jorge, Santa Cruz, además de sectores de Neuquén, Mendoza y Salta.

Según explicó, algunas de estas cuencas registran caídas de producción del orden del 10% anual.

El retiro de YPF de distintas áreas convencionales y el ingreso de nuevos operadores genera, a su criterio, un desafío adicional.

“Hay un gran desafío por delante para revitalizar esa producción”, planteó.

La situación dependerá también de la evolución del precio internacional del petróleo. Con valores elevados, algunas de estas explotaciones pueden resultar viables, pero un escenario de precios más bajos podría volver más difícil sostenerlas.

RIGI: inversiones millonarias y una discusión que recién comienza

Otro de los ejes de la entrevista fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Carvajales explicó que minería y petróleo y gas concentran la mayor parte de los proyectos aprobados o en evaluación dentro del régimen.

Según los números que presentó, de los proyectos aprobados, aproximadamente un 60% corresponde a minería y un 40% a petróleo y gas.

Sin embargo, consideró que esa relación podría cambiar fuertemente a favor de los hidrocarburos a partir de la incorporación de proyectos de Vaca Muerta al régimen.

El especialista destacó especialmente los planes de inversión vinculados a YPF, que podrían alcanzar cifras extraordinarias.

Pero también planteó uno de los principales interrogantes: qué impacto tendrá el RIGI sobre el desarrollo industrial argentino.

“No hay una política de desarrollo de proveedores”

Una de las críticas más contundentes de Carbajales estuvo vinculada a la participación de las empresas argentinas en los grandes proyectos.

El régimen contempla mecanismos para que proveedores nacionales participen de las inversiones, pero, según explicó, existen dificultades para que las pymes industriales puedan acceder efectivamente a esos negocios.

El problema aparece, entre otras cuestiones, porque los proyectos de inversión y sus planes de compras no son completamente públicos.

“Cuando vos tenés una empresa y decís ‘quiero ser proveedor’, no sé qué compras van a ser a tres, cuatro o cinco años”, explicó.

A esto se suma el denominado “costo argentino”, relacionado con cuestiones impositivas, aduaneras y de competitividad frente a proveedores extranjeros.

Para Carvajales, si Argentina pretende que Vaca Muerta se transforme en una verdadera plataforma de desarrollo, no alcanza con exportar hidrocarburos.

El desafío es integrar a pymes, empresas proveedoras, industria metalúrgica, ciencia, tecnología y universidades.

Universidades: “Van de la mano” con el sector productivo

En otro tramo de la entrevista, el especialista vinculó el futuro energético con la situación del sistema científico y universitario.

Carvajales contó que participaba del Congreso Productivo junto a estudiantes de la Universidad Nacional de José C. Paz, y aprovechó para remarcar la necesidad de fortalecer la educación superior pública.

La advertencia estuvo vinculada a una contradicción que, según planteó, enfrenta el país: Argentina busca duplicar su producción energética, pero para hacerlo necesita trabajadores calificados, científicos, técnicos y profesionales.

“Las universidades nacionales y el sector productivo van de la mano y tienen que buscar sinergia”, afirmó.

Y agregó que el desafío no pasa solamente por aumentar la extracción de recursos, sino por construir conocimiento y capacidades nacionales.

¿Por qué la nafta sigue siendo cara si Argentina exporta energía?

La entrevista también abordó una cuestión mucho más cotidiana: el precio de los combustibles.

Ante la pregunta sobre por qué la nafta continúa siendo cara para los consumidores argentinos pese al aumento de la producción energética, Carvajales explicó que el precio final depende de varios componentes.

Entre ellos mencionó el costo de producción, la refinación, los impuestos y el tipo de cambio, además de la referencia internacional del petróleo.

Según su explicación, el valor de los combustibles también está condicionado por la política de alineamiento con los precios internacionales.

El especialista sostuvo que YPF funcionó como una especie de amortiguador para evitar aumentos todavía mayores en determinados momentos, aunque también señaló que la situación debe analizarse en conjunto con la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de otros costos de la economía.

La flota petrolera y el debate por la industria naval

Otro de los temas que apareció durante la charla fue la posibilidad de recuperar una flota propia para el transporte de hidrocarburos.

La discusión surgió a partir del costo que representa para Argentina el transporte marítimo y de la existencia de astilleros nacionales capaces de participar en proyectos de infraestructura naval.

Carvajales consideró que podrían existir distintas alternativas, desde una participación estatal hasta esquemas de asociación público-privada.

Sin embargo, cuestionó que actualmente exista una política específica orientada a recuperar esa capacidad.

En ese marco, también se refirió a los proyectos de GNL y a la utilización de barcos de licuefacción para comenzar a exportar gas a gran escala.

¿Vaca Muerta puede cambiar la economía argentina?

Una de las definiciones más fuertes de la entrevista llegó cuando Carbajales proyectó el impacto que podrían tener las inversiones asociadas al RIGI durante los próximos años.

Según su mirada, el próximo gobierno, independientemente de su signo político, podría recibir buena parte de los beneficios económicos derivados de las inversiones que se están aprobando actualmente.

“El próximo gobierno, sea cual sea, va a nadar en las mieles del RIGI”, afirmó.

La explicación está relacionada con los plazos de ejecución de las inversiones y con el esquema que establece el régimen.

Pero el especialista también planteó un interrogante hacia adelante: qué ocurrirá cuando una parte importante de las inversiones iniciales ya haya sido realizada y las empresas comiencen a utilizar plenamente los beneficios fiscales, cambiarios y de estabilidad previstos por el régimen.

Por eso, consideró que la discusión no debería limitarse al volumen de inversión que puede llegar al país, sino también a qué modelo productivo se construye alrededor de ella.

De los recursos naturales al valor agregado

Sobre el cierre de la entrevista, Carbajales dejó planteada una definición que atravesó buena parte de su análisis: Argentina debe aprovechar Vaca Muerta como una palanca de desarrollo y no limitarse a extraer y exportar recursos naturales.

En esa línea, destacó como ejemplo los proyectos que buscan utilizar el gas como insumo para producir bienes de mayor valor agregado, como fertilizantes.

“Hay que agregarle valor al gas natural, ir a productos que se puedan exportar con mayor valor”, sostuvo.

Para el especialista, el desafío consiste en articular energía, industria, ciencia, tecnología y universidades.

Y dejó una definición política sobre el final de la charla: afirmó que estaría dispuesto a volver a la función pública si existiera un proyecto de país con el cual comprometerse.

“Para ser parte del gobierno primero hay que ganar y además hay que tener un proyecto de país que a veces es más difícil que ganar una elección”, señaló.

La entrevista de Ser Industria por Sirivinsky Stream, realizada en el marco del Congreso Productivo de La Plata, dejó así abierta una discusión que excede a Vaca Muerta: qué hará Argentina con la enorme disponibilidad de recursos energéticos y si ese boom puede convertirse finalmente en industria, empleo calificado, ciencia, tecnología y desarrollo nacional